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En 1994, el empresario e historiador Bernard Keiser arribó
por primera vez a Robinson Crusoe, y encontró significativas
escrituras en la cueva de Alejandro Selkirk, ubicada en la
bahía de Puerto Inglés. Según palabras
del propio Keiser: "Este hallazgo data del siglo XVIII".
Posteriormente y esperanzado por los datos recién encontrados,
partió a la ciudad de Sevilla, en España, para
investigar en detalle, los archivos de Indias relacionados
a este periodo de la historia naval española.
En este estudio Keiser, se percató que el marino de
la corona española, Juan Esteban Ubilla y Echeverría,
General de la flota que permanecía en Veracruz (México),
fue quien trajo el tesoro hasta Juan Fernández en 1714.
La historia indica que Ubilla, después del zarpe de
México, desapareció por más de un año
y medio, con el tesoro y recién en 1715 optó
por retornar a España, sin embargo, murió en
un naufragio producido por un huracán en las costas
de La Florida.
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Al respecto, Keiser agrega que según los archivos,
Ubilla habría escondido el tesoro en la Isla Robinson
Crusoe, porque en esos tiempos, entre 1700 1715, se libraba
la guerra de sucesión española; y se habría
visto involucrado en una conspiración contra los Borbones,
donde un sector de la nobleza procuraba quitarles sus riquezas
en beneficio de los Hasburgos. Además los motivos demuestran
que 2/3 de todas las riquezas americanas, desde 1700 a 1712,
terminaron en las arcas de los Borbones en Francia.
Para hacer más expedito este ejercicio, Ubilla tomó
contactos secretos con los británicos, quienes, posteriormente,
vinieron a la isla a rescatar el tesoro . En ese lapso, ingleses
y franceses (Borbones) se encontraban en paz, lo que da verosimilitud
al "Contacto Inglés".
El capitán Cornelius Webb, 1761, y a bordo de la nave
"Unicorn", arribó a este archipiélago
para rescatar el tesoro de Ubilla y Echeverría. En
esta expedición Webb sólo logró desenterrarlo,
porque cuando pretendía regresar a Inglaterra, lo sorprendió
una tormenta que quebró el mástil del "Unicorn",
debiendo regresar a la isla donde nuevamente ocultó
el fabuloso cargamento. Luego de esto, Webb navegó
hasta Valparaíso con la intención de reparar
su navío y así cumplir su misión.
En esta parte de la historia donde Keiser describe que el
principal puerto de Chile, el capitán inglés-
Webb- descubrió planes de amotinamiento en la tripulación:
Cuando volviera a la isla "Mas a tierra", lo matarían
y se apoderarían del tesoro. Ante tal, optó
por quemar la nave con su tripulación a bordo y volver
a las costas de Valparaíso en un bote a remo como único
sobreviviente del naufragio.
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Siempre en 1761,
desde esta ciudad puerto, él envía dos cartas
a Gran Bretaña, a Lord George Anson, contándole
lo sucedido e indicándole en forma codificada el
lugar donde había re-enterrado. Dicho mensaje nunca
llegó a manos de Anson ya que éste murió
5 meses antes del arribo de lo enviado por Webb. "Estos
documentos- Explica Keiser- fueron encontrados en 1950,
en el norte de Inglaterra por un desconocido que se contactó
con el chileno Luis Cousiño, suegro de Maria Eugenia
Beéche Brum, residente isleña". |
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Una de estas cartas que envió Webb a Anson, indicaba
que existía un tercer mensaje enterrado en Chile que,
al cabo de un tiempo, Luis Cousiño logró encontrar
en el balneario de Horcón, Valparaíso (Chile).
En 1950, Cousiño y el italiano Di Giorgio buscaron
el tesoro en Juan Fernández, en el sector del poblado
de San Juan Bautista, calle La Pólvora, no logrando
su objetivo.
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Es aquí donde entra a la aventura el acaudalado historiador
norteamericano Bernard Keiser quien, tras presenciar una emisión
televisiva sobre el Archipiélago Juan Fernández
en la cadena internacional "Travel Channel",
se entera que Maria Eugenia Beéche Brum poseía
los documentos antes citados, más el inventario del
tesoro y su apasionada versión de su historia. "Luego
de observar el programa de televisión decidí
viajar a Juan Fernández y tomar contacto directo con
Maria Eugenia, donde llegamos a un acuerdo en relación
a este tema. Además en Inglaterra realicé investigaciones
en el "British Military Museum", "British
Museum Library" y " British Museum Public
Record Office", verificando ciertos datos sobre el
nombre del barco "Unicorn". Aquí comprobé
que se trataba de una embarcación mercante de Liverpool,
que operó excepcionalmente con patente de corso por
encargo de George Anson con fecha de zarpe de 1760.
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Es así como el Viernes 13 de Noviembre de 1998,
un convencido Bernard Keiser, aterriza en el aeródromo
de Punta de Isla de Juan Fernández, con el propósito
de desenterrar definitivamente este valioso tesoro y
así resucitar todas aquellas leyendas que forman
parte del imaginario colectivo, no sólo por los
isleños, sino del mundo entero.
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Poco a poco, los nombres
de antiguos piratas y corsarios como los ingleses Francis
Drake, Bartolomé Sharp, William Dampier y George Anson
comenzaron a girar en el espiral de la información.
La expectativa perduró por sólo tres largos
días, donde, sin duda, Robinson Crusoe y la isla que
lleva su nombre, dieron la vuelta al mundo por el sencillo
sueño del tesoro. Como signo de nuestros tiempos, míticos
personajes de la historia regresan y se instalan en la vida
cotidiana de esta tranquila comunidad insular.
Nuevamente en el 2000 seguía la búsqueda
del tesoro, esta vez algo más arriba de la línea
de concesión marítima, en el mismo Puerto Inglés.
Hasta el 26 de Mayo del 2000, no se encontraba ninguna pista
concreta del tesoro, razón por la cual, Bernard Keiser
decide interrumpir la búsqueda para reanudar los trabajos
en Octubre del 2000. La búsqueda siguió hasta
Diciembre del 2001- sin dar con el tesoro.
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Los escritos de esta sección
llamada "La historia de...", fueron extraídos
de los resúmenes basados en libros y artículos
del archipiélago de Juan Fernández y documentos
recopilados por años por don Victorio Bertullo Mancilla,
Profesor e Historiador y actual Director de la Casa de la
Cultura de Juan Fernández.
La adaptación de los textos y edición del material,
estuvo a cargo de la Sra. Mayling Ayala Araya, Publicista. |
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