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Sorprendido por los leñadores isleños no logró
conmoverlos, dándoles la lección moral objetiva
de perfumar las hachas que lo cortaron y la explotación
se hizo tan activa, que lo obligaron a abandonar su condición
de habitante del archipiélago de Juan Fernández.
En el siglo XVII desaparecía en aquel entonces de los
calendarios.
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En 1836, sólo quedaban
en las islas maderas semifósiles de sándalo
y en cuanto se comprobó que éstas tenían
mayor aceptación comercial que las extraídas
directamente del árbol, el hombre reinició
su lucrativa explotación. El leño del árbol
vivo está compuesto de "albura", blanca
e inodora y de "corazón", rojizo y muy
oloroso, La madera semifósil no tiene albura, es
de color oscuro y sumamente aromática.
El sólo Gobernador Manuel Tomás Martínez,
exportó de la isla, en el año 1836, mil
quintales del precioso producto.
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| Los botánicos
desde María Graham, que visitó Más a Tierra
en 1823, buscaron afanosamente un árbol vivo de sándalo,
para poder determinar su especie y descifrar así el misterio
de la existencia en Juan Fernández, de un género
que era sólo conocido en las islas Polinésicas
y en las de Hawaii. Después de muchos años de
estéril búsqueda, cúpole a Federico Johow,
la satisfacción científica de encontrar un ejemplar
vivo. |
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Este
espécimen fue descubierto en la quebrada de Puerto
Inglés y después de servir de base a la
acuciosa descripción botánica que hizo Johow
en su conocido libro, fue a alimentar a un rústico
pescador, profano que se desentendió de la importancia
de aquel último sobreviviente.
Ahora aparecen en Juan Fernández, muy de tarde
en tarde, trozos de madera de sándalo semifósiles,
en 1as quebradas solitarias y en los cerros alejados;
pero el Santalum fernandezianum
ha pasado a ser sólo recuerdo, escondido en las
páginas maleables de la tradición oral y
en las hojas adustas de los tratados de botánica.
Q.E.P.D. |
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