Una de las más importantes historias de naufragios en la I Guerra Mundial, ocurrió en tierras neutrales de Chile, justamente en las costas de Juan Fernández. Conoce la historia de quienes encontraron esta isla como refugio y hogar desde que el crucero Dresden se sumergió en el mar.

 

Sorprendido e indefenso por tres unidades navales inglesas, el crucero Alemán fue cañoneado y hundido frente a las costas de Juan Fernández.
A las ocho de la mañana del Domingo 14 de Marzo de 1915, una silueta negra nacida en el este, se posó sobre las quietas y azules aguas de la bahía de Cumberland de la Isla de Más a Tierra.
Su aparición causó estupor entre los tripulantes del Dresden , que seis días antes había recalado en las costas del Archipiélago Juan Fernández, con la intención de reabastecer sus bodegas con víveres y carbón, y reparar sus deterioradas máquinas.

El comandante del crucero alemán, Capitán de Navío Carl V. Lüdecke, frunció el ceño y no pronunció palabras. Después de ocho cansadores meses de persecución, los buques de la escuadra inglesa habían logrado descubrirlo.
Pronto, la amenazante sombra negra que de improviso invadió la rada se dividió en tres.
Al verlas, Lüdecke comprendió que era inútil presentar combate en esas condiciones. Las calderas de su buque no podían ser alimentados con presión. Estaba atrapado, inmóvil y a merced del enemigo.
Dándose cuenta del peligro que corrían los hombres, el comandante ordenó izar la bandera de parlamento en el palo de mesana, bajo la enseña del Kaiser Guillermo II. Si podía evitar la inútil pérdida de vidas, lo haría.
Viendo que las unidades inglesas no estaban dispuestas a sostener diálogo por encontrarse en mar neutral, Lüdecke le pidió a su gente que se formara en cubierta para efectuar un ordenado abandono del Dresden, y que se dirigiera en botes hacia la Isla de Más a Tierra (Nombre de la época de la actual Isla Robinson Crusoe).
Acto seguido requirió a algunos oficiales y marineros para que se apostaran en los cañones alineados a babor y dispararan con ellos al enemigo, con el fin de cubrir la retirada de sus compañeros. Luego, si todo salía bien, debían hacer explotar los polvorines del buque, para que este se fuera a pique y evitar, así, que sus adversarios se apropiaran de él.
No fue necesario. La primera andanada vino del este, desde el punto en que apareció la primera silueta . A 3 mil 500 metros el acorazado “Kent” escupió fuego, dañando seriamente la cubierta del Dresden.
Este respondió efectuando sólo tres disparos. Por un momento resplandeció sobre el agua, y ya no lo hizo nunca más.
Del oeste, a similar distancia, le contestaron el acorazado “Glasgow” y el transporte “Orama”. Sus descargas perforaron sin piedad el casco del buque alemán, matando a ocho tripulantes y a un guardiamarina.
En medio de ese torbellino, Lûdecke despachó un falucho en dirección al “Glasgow”. Su ayudante Wilhem Canaris, iba a bordo de éste con la misión de conseguir tregua.
A 30 metros del acorazado inglés, un oficial de su dotación lo conminó a detener la embarcación.
"Tengo órdenes de mi comandante de deciros que el "Dresden" tiene averías y se encuentra en aguas territoriales chilenas", habló el edecán.
La respuesta inglesa fue lapidaria : "Lo de las aguas territoriales no nos incumbe. La situación será arreglada por la diplomacia. Decid a vuestro comandante que si el crucero no se rinde, lo hundiremos a cañonazos"
La pequeña lancha regresó sin contratiempos, mientras en la cubierta del Dresden, los marineros alemanes lanzaban ¡Hurra! Al cielo, para saludar al Kaiser y despedir así a la Nave, antes de abandonarla.
Unos 55 tripulantes ganaron la playa, muchos de ellos heridos de gravedad. El último en abandonarla fue el Comandante Lûdecke, que junto con algunos de sus más cercanos oficiales permaneció unos segundos más en el buque, para preparar el estallido de los polvorines.
Al cabo de un rato, una gigantesca explosión estremeció al Dresden, que comenzó a incendiarse en medio de fuertes convulsiones.
El "Kent", el "Glasgow" y el "Orama", presagiando el desenlace volvieron a escupir fuego sobre él.
Cinco minutos más tarde, el último de los navíos de la escuadra del almirante Von Spee desapareció bajo el mar del archipiélago.
En un gesto hidalgo, los oficiales del transporte "Orama" ofrecieron llevar hasta Valparaíso a los marineros del Dresden que resultaron heridos. Dos días después, 15 de ellos ingresaron al hospital alemán de ese puerto para ser atendidos de sus lesiones.
Los sobrevivientes, en tanto, fueron enviados a la isla Quiriquina, donde permanecieron recluidos hasta el término de la guerra
Extraído del Diario "El Mercurio" de Valparaíso de fecha Domingo 6 de Julio de 1997.- Periodista: Gonzalo Battocchio G.-

 

Un Último Testimonio

A los 17 años vio el hundimiento del Dresden.
En Junio de 1994 en la ciudad de Valparaíso, se logró mantener contacto con la única habitante de la Isla, existente, que vivió el drama del "Dresden". Su nombre: Ana Julia Torrejón Cáceres, nació en la Isla el 27 de Septiembre de 1898, de padres colonos. Su mente clara y físico bien conservado, permiten dar crédito a sus palabras que se van hilando perfectamente a sus recuerdos. Su testimonio es el siguiente:

"En el año 1914, al empezar la guerra, fondeaban buques ingleses o alemanes en la isla. A mi padre le compraban carne, pero se abastecían de agua en especial. Un día llegó el Dresden ( 9 de marzo de 1915) y entró en bahía Cumberland. Todos temían que llegaran los ingleses mientras mantenían conversaciones con la autoridad marítima señor Natalio Sánchez. Un día Sábado mandaron a decir que se reuniera la juventud y quienes desearan escuchar a los músicos, porque bajaría la banda del buque. Tocaron piezas muy hermosas..."
"Me parece que fue justamente al otro día, que yo me levanté muy temprano y vi en la bahía, lanchas que iban y venían. Me había subido a un saco de papas para poder ver mejor al Dresden, cuando divisé los buques ingleses que por un lado y otro lo bloqueaban. De repente vi salir de ellos unas luces y luego sentí los cañonazos. La primera bala le dio al Dresden en lo alto. Saltaron unos hombres. Luego el agua se vio blanca con los disparos. Continué mirando porque nuestra casa se encontraba en lo alto y la rodeaba un higeral inmenso en el cual se incrustó un proyectil, como también sucedió en otros lugares de la Isla".
"De repente del Dresden pareció salir humo negro y azul y empezó a hundirse lentamente. Antes, los marinos habían ganado tierra como pudieron, en botes, a nado o como fuera. Cuando el agua cubrió totalmente el buque, sus hombres desde la playa gritaron "¡Hurra!" varias veces... Estos marinos estaban casi desnudos, mi papá les dio albergue y cuidó de algunos alemanes y al resto, los colonos les arreglaron carpas y los alimentaron".
Doña Ana Julia Torrejón formó su familia al casarse con Don Guillermo Kötzing Hinz, uno de los tantos extranjeros que han pasado por la histórica Isla de Robinson Crusoe.
En este breve combate, perecieron nueve marinos alemanes, siete de los cuales descansan en el cementerio de la isla, en una tumba que mantiene y cuida la armada de Chile y es muy visitada por los turistas. El Dresden se encuentra actualmente a una profundidad de 78 metros y a 500 metros de la playa de bahía Cumberland.
 
Los escritos de esta sección llamada "La historia de...", fueron extraídos de los resúmenes basados en libros y artículos del archipiélago de Juan Fernández y documentos recopilados por años por don Victorio Bertullo Mancilla, Profesor e Historiador y actual Director de la Casa de la Cultura de Juan Fernández.
La adaptación de los textos y edición del material, estuvo a cargo de la Sra. Mayling Ayala Araya, Publicista.
 
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